Tirso paró sus pasos y se quedaba mucho tiempo distraído.
Esa mujer... que tenía un carácter muy fuerte, no era Nuria.
No, por lo menos no era su conejita de cautiverio.
-¿Estás bien Lola?-Tirso quería mucho correr hacia allí y mantener a Nuria en sus brazos para advertir a Moisés que Nuria era su mujer, pero finalmente, no logró hacerlo y solamente se acercó a Lola y la apoyó a levantarse de pie.
De pronto Nuria puso una cara decepcionada, pero sólo duró unos segundos y luego mostraba de nuevo una sonrisa tranquila.
Al ver que Tirso parecía estar “tan enamorado” de Lola, Nuria juró que se vengaría de ellos y jamás los dejaría en paz.
-¿No es ella la camarera que trabajaba en el Gran Hotel Lago Azul en aquel día? ¡A ver en pocos días ya ligó con el señorito de los Linares!-Se acercó la señora noble que la había molestado en la fiesta de bienvenida del Gran Hotel Lago Azul, con un gesto irónico: “Este tipo de zorra, nunca será reconocida en la clase alta.”
Nuria echó un vistazo indiferente a esa mujer tomándola como una imbécil.
Desde su recuperación de la memoria hasta la depresión, luego desde la depresión hasta el suicidio, finalmente desde el suicidio hasta ahora.
Nuria pudo ver más allá de lo que la gente vio.
-Ella es mi prometida, la única princesa verdadera de los Gutiérrez del país Merodinus, Nuria Gutiérrez.-Moisés pronunció claramente cada palabra, y con un tono de advertencia.
En un instante, todos invitados en el salón se quedaron callados.
Llevaban mucho tiempo sorprendidos mirando a Nuria.
Sergio Linares fijó sus ojos en Nuria pensando: “¿La princesa secuestrada de los Gutiérrez?”
“¿Está viva?”
Al oír lo que dijo Moisés, Tirso llevaba mucho tiempo asombrado mirando a Nuria.
“¿Qué quiere decir con lo que acaba de decir Moisés?”
“¿La princesa de los Gutiérrez? Nuria...”
“Cómo es posible...”
En realidad, Tirso creía que no hacía falta saber todo lo de una amante, pero de verdad investigó a Nuria, y no consiguió ninguna información útil.
Nunca pensó que Nuria tenía alguna relación con esa princesa de los Gutiérrez del país Merodinus.
Una mujer tan sumisa que confiaba tanto en él, ¿cómo podía ser la princesa de los Gutiérrez?
-Fue secuestrada y asesinada la princesa de los Gutiérrez, ¿no?
-Sí, según la prensa, los secuestradores fueron detenidos, pero hasta ahora no dijeron dónde estaba el cuerpo de esa princesa.
-¿Cómo puede ser que siga viva...? Si es así, ¿para qué sirve aquí la ahijada Lola?
......
Un bullicio pasó por los alrededores.
Lola se cayó al brazo de Tirso por el temblor de las piernas, muy asustada y miraba a Nuria como si hubiera visto a un fantasma.
Ella no murió...
-¿Ahijada? Qué ironía, todavía estoy viva. ¿No te basta con robar a mi prometido? ¿Ahora también quieres robar a mis padres y mi herencia? Qué gran ambición tienes.- Nuria dijo con un tono opresivo, soltó el brazo de Moisés y se acercó a Lola paso a paso.
-¡Tú¡ ¡Tú¡...-Le daba a Lola cada vez más miedo.
“¡¿Se le recuperó la memoria?!”
-¿Qué? ¿Viste a un fantasma o qué?-Nuria rio con una cara de odio, sin dirigir ni una mirada a Tirso.
-Nuria...-Tirso quiso llamarla la atención pero su voz era un poco nerviosa.
Nuria apartó las miradas de Lola, y levantó la cabeza para mirar al hombre que había amado-¿Es usted el señor Luján? He oído su nombre hace mucho tiempo. Usted y señorita Lola son una pareja de destino de verdad.
Tirso se puso serio sin ninguna expresión en su rostro, y apretó los puños con fuerza.
Ella no era su conejita...
Nuria recuperó su memoria.
-Nuria, ¡regresa a casa conmigo!-Tirso soltó a Lola, agarró la muñeca de Nuria y quería llevársela.
-Señor Luján, con respeto por favor-Moisés protegió a Nuria en sus brazos. Los dos se estaban enfrentando por ella y la situación se puso muy tensa.
Lola fue totalmente ignorada al lado y todavía se quedaba en blanco. Su ritmo cardíaco se aceleraba cada vez más con la realidad que tendría que afrontar.
“Nuria sigue viva y ha recuperado su memoria. Todo lo que he hecho se va a cagar...”
-¡Moisés, suéltala!-Tirso no sabía por qué su corazón parecía haber sido acuchillado al ver la escena de que Nuria había abrazado a Moisés.
Anteriormente, Nuria sólo confiaba en él y pertenecía a él que era su único hombre, Tirso Luján.